Selección de juegos 04/02/2019

Otro estreno interesante esta semana: uso Kartridge y promociono un juego de por allí!

1) Elarasi, por billorkoprod (newgrounds)

Sin título

“Recolecta cristales en una arena fija, con bonus y trampas, antes de que se acabe el tiempo.”

La primera entrada de Newgrounds es sencilla pero engañosa. La premisa sugiere que el juego consistirá en un sencillo recolector de puntos, pero incluso en el modo más fácil, el tiempo que se te otorga es tan limitado que cualquier partida acaba convirtiéndose, tarde o temprano, en una frenética carrera contrarreloj que ya suele estar maldita de todas formas, porque sueles darte cuenta cuando ya no hay manera de remontar. Aparte de eso, el juego presenta una estética que recuerda poderosamente a las demos originales de PS1. Incluso en su presentación más cómoda e inofensiva, hay algo en esta estética que siempre me atraerá.

2) Another World: Survival, por Paul Nicholas (itch.io)

Sin título

“¡Mi entrada para la #LOWREZJAM hecha con #Pico8, que usa una presentación de 64×32 píxeles y nada más que 16 colores, es una subversión de un viejo clásico!”

Mi experiencia con Another World es más indirecta que personal. Era mucho más fan de Abe’s Odyssey y, cuando traté de ir para atrás, me quedé atascado con Flashback. Así que tiene gracia que la única parte que funciona de esta entradilla sea la parte que recuerdo más vivamente. Visto de cierta manera, equiparar el viejo género de plataformas super-serio de los 90 con los modos de resistencia de los juegos de acción tradicionales es mucho más inteligente de lo que parece, sobre todo porque la parte que desafían de nuestra psique está íntimamente relacionada. A fin de cuentas, hace falta tener una paciencia infinita para aguantar ambos tipos de géneros.

3) Nimaroku(206) por YangBien (itch.io)

Sin título

“Habitación 206. Te despiertas por la alarma de tu smartphone. Cambiando objetos e inspeccionándolos en tu pequeño apartamento antes de ir a la escuela…”

Las influencias de Nimaroku son más que evidentes. El juego en su totalidad es una continuación directa del género de juegos minimalista y verboso que Yume Nikki convirtió en una parte indeleble del Internet de los 2000. Hay mucho de qué hablar en cuanto al simbolismo presente en este juego, y también hay mucho que se podría escribir sobre la manera en que este título pretende ser la actualización de la experiencia original de Kikiyama que el remake no pudo traer al presente. Pero por el momento, creo que lo mejor que se puede observar de esta obra es que su manera de tratar los objetos parece una subversión (o, según se mire, implementación) intencionada del modelo de limitación de recursos que muchos juegos de tiros horrorosos han empleado en los últimos 10 años. La idea detrás de este proceso parece ser la de forzar un poco de drama en la experiencia vital del protagonista, pero no creo que termine de funcionar (igual que no creo que funcione en los juegos de tiros). Pero mira, no está mal como idea, y la historia en sí es lo bastante interesante como para animarte a continuar.

4) Where Pakts Dare  por johnny (Glorious Trainwrecks)

Sin título

“Juega como pakt, salva al mundo de la luna.”

Obviando la referencia obvia a Majora’s Mask de la premisa, el juego me recuerda muchísimo (y, cuando digo muchísimo, es que no me extrañaría que el autor viera el juego y dijese “yo también quiero”) a Bubsy 3D, el Sonic Dreams Collection para la gente que se siente demasiado guay para Sega. Where Pakts Dare es básicamente la misma idea, pero con menos introsprección derrotista y mucho más amateurismo. El otro juego al que me recuerda muchísimo es a uno de mis favoritos personales, Candice Debébé, un juego al que dediqué un texto entero de lo mucho que me llamó. No voy a pretender que haya una joya de lo lúdico escondida detrás de este juego, pero creo que la idea misma de atrapar un mundo surrealista en torno a una narrativa ridícula (y muy videojueguil) es algo que deberíamos ver más en nuestro medio.

5) Spectrubes por Silversword95 (Kartridge)

Sin título

“¿Recordáis aquella época en la que muchos tenían una máquina maravillosa llamada ZX Spectrum, o quizás, Commodore 64? ¡Nuestro juego te ayudará a recordar, y si no has podido vivirlo, te permitirá viajar al pasado para experimentarlo!”

A estas alturas, no me extrañaría que estuvierais hartos de tanto juego nostálgico. Hay algo que decir de Spectrubes, pero antes, voy a reconocer que la premisa es demasiado ambiciosa para su beneficio. No es bueno que un juego intente prometer tanto en tan poco tiempo, y como resultado, la experiencia resultante nos puede resultar un poco inmemorable. Pero lo bueno que tiene, a cambio, es el hecho de que se trata de una versión especialmente accesible de un mundillo del diseño independiente que solo he tocado de cuando en cuando por impenetrable, el del ZZT. Hay mucho del viejo editor de Epic en este juego, y se nota, empezando por la presentación visual, claro está, pero siguiendo por la clara fijación en el movimiento y la simetría que tantos editores independientes han acabado primando con los años. Francamente, empezar a promocionar Kartridge con este tipo de obra me ha parecido la mejor idea posible, así que ya sabéis, si os ha llamado esto, probad cosas similares de la plataforma.

Pues nada, ahí estamos ¡Ahora a retomar el texto de Bioshock! (bis)

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